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Arquitectura en Barcelona. La importancia de la rehabilitación y las reformas

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Arquitectura en Barcelona. La importancia de la rehabilitación y las reformas con criterios de salud

En nuestra sociedad, las personas pasan más del 80% del tiempo en espacios cerrados. La EPA (Environmental Protection Agency de Estados Unidos) determina que los espacios interiores están hasta cinco veces más contaminados que los exteriores.

Asimismo, varios estudios definen que el 80% de los determinantes de salud están fuera del sistema sanitario, dependiendo de factores socioeconómicos, del entorno físico y de las pautas de vida de las personas (los tres aspectos sostenidos por el diseño arquitectónico).

Por tanto, es indiscutible que las condiciones ambientales de los edificios tienen un impacto directo en el bienestar de las personas. La arquitectura en Barcelona debe responder a esta necesidad. Qué hay que priorizar en una reforma o rehabilitación, cuándo y cómo ventilar, cómo convivir con humedades, qué productos de limpieza utilizar, qué prestaciones pedir a una pintura o una bombilla, a qué temperatura poner el termostato, cómo reducir la exposición al ruido, etcétera…

Todas estas son cuestiones que influyen en la calidad de vida y en el estado de salud de las personas, poco o mucho, y que tienen una incidencia directa en varios sistemas biológicos: cardiovascular, respiratorio, endocrino o incluso en la salud mental.

Arquitectura en Barcelona. La situación actual es que hay parque muy envejecido.

Ello hace que se generen elevados gastos energéticos y que no siempre promociona la salud y el bienestar de las personas. Varias directivas europeas, encabezadas por los fondos Next Generation, valoran el poder de la rehabilitación y la regeneración urbana, e impulsan una transición del parque edificado hacia la descarbonización y la mejora del bienestar. 

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También la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas, que define los objetivos para el desarrollo sostenible, en el apartado 3 invita a «garantizar vidas saludables y promover el bienestar de las personas en todas las edades».

Por tanto, la reducción del consumo energético, junto con la mejora del bienestar, se posiciona como uno de los ejes vertebradores de los siguientes desafíos a los que debe enfrentarse el parque edificado europeo a través de la rehabilitación en los años futuros.

La arquitectura en Barcelona tiene por lo tanto que afrontar unos retos técnicos, administrativos y de la industria. Esta transición de la arquitectura en Barcelona también necesita del empoderamiento y la acción de la ciudadanía, hacia estilos de vida alineados con estos objetivos.

En consecuencia, es clave que las personas usuarias habituales de los edificios conozcan y entiendan que sus acciones cotidianas relacionadas con el hábitat tienen una gran incidencia medioambiental y también sobre su bienestar y su salud.

Los condicionantes psicosociales del diseño de la arquitectura en Barcelona se abordan desde distintas disciplinas. El diseño en sí mismo se convierte en una herramienta para mejorar la salud mental, ya que existen diversas estrategias que abordan la relación entre la percepción del entorno y la conducta personal y social. Por ejemplo, las neurociencias aplicadas a la arquitectura analizan la respuesta cognitiva del cerebro frente a diversos estímulos externos y definen herramientas que mejoran la conducta y el bienestar de las personas.

La biofilia define la necesaria vinculación entre las personas y la naturaleza para garantizar un desarrollo psicológico y físico en plenitud. El aumento de la presencia de naturaleza en el diseño de la arquitectura en Barcelona cuenta con múltiples beneficios, no sólo perceptivos, sino también micro térmicos, acústicos…

Así pues, es necesario defender la vegetación como un sistema constructivo en sí mismo y considerar lo verde como un material de construcción necesario.

Asimismo, la accesibilidad universal también es la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad, de modo que todo el mundo pueda participar de forma autónoma y con las mismas oportunidades.

No sólo da respuesta a las necesidades de las personas con discapacidad. sino que hace que el uso y el disfrute sea más cómodo y fácil para cualquier persona. Estas condiciones no integran sólo condiciones de movilidad reducida o discapacidad, sino que promueven la inclusión de personas vulnerables de forma más amplia.

Es inclusivo, por tanto, considerar las necesidades de las personas afectadas de enfermedades de síndrome de sensibilización central (fibromialgia, fatiga crónica…) o enfermedades neurodegenerativas [Alzheimer]. La arquitectura puede aportar estrategias para mejorar los entornos de vida, sobre todo de personas con necesidades, y optimizar las relaciones sociales entre individuos.

Arquitectura en Barcelona: La Tipología.

Otro punto clave es la tipología: cada vez hay mayor diversidad de unidades de convivencia atrapadas en tipologías edificadas obsoletas que necesitan más flexibilidad, inclusividad y equidad de género.

Todas estas especialidades conviene que estén incluidas en la distribución tipológica de edificios, puesto que aportan herramientas para adecuarlos a las necesidades vitales de las personas ayudan a fomentar su salud a través de unas buenas relaciones con el entorno y entre sí personas.

Una distribución de los espacios no genérica, flexible y desjerarquizada se adecua más fácilmente a todos los posibles usos que pueden tener los espacios durante su vida útil. Esto tiene una gran repercusión medioambiental, ya que se reducen las obras de redistribución y mantenimiento a largo plazo, y también permite la adopción de diversas formas de vida adaptándose a las necesidades de uso de los ocupantes en diferentes momentos.

Esta desjerarquización se ha visto fuertemente implementada en la Arquitectura en Barcelona mayoritariamente en edificios de oficinas, donde se han flexibilizado los espacios para conseguir una mayor versatilidad, y no tanto en viviendas u otros usos, donde también es necesario trasladar esta mirada.

Muchas viviendas siguen sosteniendo los roles de familia “estándar”, aunque se observa que cada vez existen más unidades familiares diversas. Por este motivo, conviene diseñar espacios no jerárquicos, flexibles y adaptables. Esto supone, por ejemplo, no mantener el esquema tipológico de vivienda con una habitación doble y otras individuales, sino que todas las estancias tengan el mismo tamaño y características y que puedan ser más versátiles.

Durante la vida útil de una vivienda, las familias van cambiando y evolucionando, y los espacios multifuncionales propician que lo que un día era un dormitorio, más adelante pueda ser un despacho o una sala. Para mejorar esta flexibilidad también es necesario desvincular los lavabos de los dormitorios y eliminar el concepto de suite.

En rehabilitación, a menudo, estos cambios tipológicos son complejos porque la estructura suele marcar una tipología, pero a pesar de todo, en proyectos de reforma y rehabilitación debe poder tratarse de flexibilizar el uso.

Asimismo, en el parque existente de viviendas de Arquitectura en Barcelona también se dan a menudo tipologías de baños y cocinas pequeños, sin luz natural, o lavaderos incluso inexistentes.

Estos espacios, que en ciertos momentos de la historia de la arquitectura se les ha denominado “servidores”, porque es los lugares donde se realizan las tareas de apoyo de la vida, se pueden transformar en espacios más dignos, tratando de establecer una mejor relación con el resto de las estancias y dotándoles de mayor espacio, iluminación y calidad.